lunes, julio 22, 2013

'Llévame a la luna', el perenne mensaje de la comedia romántica

Llévame a la luna es una comedia romántica. Y lo que podría ser simplemente una clasificación es, en realidad, un mensaje perenne. Es una comedia romántica con todo lo que hoy en día comporta ser una comedia romántica. Es decir, se trata de un filme sencillo, con los tradicionales giros previsibles en su guión, con el atractivo físico de ella y el cómico de él, con las cada vez más corrientes tomas falsas en los créditos finales (esto solía ser material extra del DVD, pero...), con algunas secuencias simpáticas y la mismas dosis de corrección que de instrascendencia. Nada hace que Llévame a la luna (Un plan parfait en el original; hay que reconocer que en esta ocasión dice más el título español que este, porque al menos hace referencia a un mensaje específico del filme) sea diferente de tantos otros productos de corte similar. Incluso el exotismo de sus escenarios es ya un elemento muy tratado en este subgénero. Tan cierto es que no engaña en lo que promete como que no ofrece nada realmente emocionante. Es, insisto, una comedia romántica.

El curioso punto de partida de Llévame a la luna es que Isabelle forma parte de una familia en la que todos los primeros matrimonios de sus mujeres han fracasado y han sido las segundas nupcias las que les han dado la felicidad en la vida. Y la entrada que escoge Pascarl Chaumeil (en su segundo largometraje, tras Los seductores; antes fue director de segunda unidad para Luc Besson en León. El profesional, El quinto elemento o Juana de Arco) es contarla como una anécdota de cena navideña. Una historia dentro de la historia, excusa bastante endeble por momentos porque es difícil asumir la presencia de la oyente del relato y que sólo sirve para provocar algún que otro chiste musical y un final aún más amable de lo que ya es habitual en la comedia romántica. Que quede claro que eso ya no es ni bueno ni malo en sí mismo, es simplemente inocente y corriente.

Como suele ser habitual, el éxito de la comedia romántica reside en la compenetración que tenga la pareja protagonista y la empatía que despierte en el espectador. El cómico Dany Boon y la bella Diane Kruger ni destacan ni naufragan. Tienen escenas que entretienen y otras que no tienen tanto interés. Están y cumplen, cada uno de ellos por los motivos evidentes por los que forman parte de la película, ahondando en otro tópico de este tipo de cine que está en la evidente diferencia de edad entre los protagonistas que se intenta disimular (en este caso, Boon es diez años mayor que Kruger). ¿Química? La justa. Y tan globalizado está el proceso de rodar una comedia romántica, que el hecho de ser francesa no añade nada distintivo a la película más que el idioma. Ni siquiera se aprovecha para que el escenario sea relevante, y la presencia en la película de Kenia o Rusia se queda en el gag visual y en la composición de la rocambolesca escena final. Simpática, pero imposible.

La comedia romántica vive años (¿décadas?) de estancamiento. Cambian los protagonistas, las profesiones, los escenarios, la diferencia de edad, la excusa con la que se encuentran los enamorados, pero sus fórmulas llevan mucho tiempo inalteradas. Y es que siempre acabamos viendo a la pareja que se conoce, se enamora, se desenamora y se acaba encontrando porque el final tiene que ser siempre feliz. Sus autores creen que la fórmula funciona y no van a cambiar nada. Y debe de funcionar, ojo, porque se siguen produciendo en serie cintas así y eso quiere decir que serán rentables. Siguen teniendo un público que las consume y por tanto se complica que alguien tenga el arranque de valentía de hacer algo diferente, de cambiar aunque sea levemente las constantes del género. Obviamente, no soy fan de la comedia romántica actual, aunque lo más probable es que el espectador que normalmente las disfrute como escapismo puro y duro disfrute razonablemente bien de Llévame a la luna. Pero eso es todo. Que sea poco o mucho dependerá de cada espectador.

1 comentario:

Celia dijo...

Es el genero que mas me gusta como buena romantica enpedernida que soy...
Pero esta me da pereza, es como si ya la hubiera visto sin verla...

Solo con el argumento ya me imagino lo que va a suceder y la verdad es que paso.

Aunque yo creo que hay peliculas no muy antiguas que si rompen con los topicos, no soy super cinefila,
Pero blue valentine? es un poco distinta, aunque a lo mejor los entendidos la considerais Drama
(a mi no me gusto, me dio rabia y pena)
Y la saga de antes del amanacer, atardecer y anochecer? que me dices
También rompe con lo tipico
De se gustan, se enfadan y vuelven
no?
No las he visto estas tres pero por lo que se habla de ellas parecen distintas.

Yo últimamente vi la de Blue Valentine y la de De oxido y hueso y menuda depresión...

¿Cual es tu película de amor preferida...?

Esto comienza a parecer una entrevista...

Te dejo por hoy.